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Después de que la persona ha merecido realmente sentir a Hashem a su lado, su avodá es estar mitjalel (integrado, absorbido) a Él, el Infinito, como dice: "Yo soy Suyo". (Más profundamente, deberá integrar en Él todas las creaciones). En sentido general, esto posee tres apectos.
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El primer aspecto es la percepción desde el fondo del alma de que el ser creado, el "Yo" por decirlo así, es parte de Él, como está dicho: "Y Su pueblo es posesión Suya". (Devarim 32:9) Jazal también dijeron: "Hashem e Israel son uno" (Zohar 3:73a), y también: "La creación es como un saltamontes cuya vestimenta forma parte de su cuerpo". Hay muchos otros enunciados de esta naturaleza, todos los cuales indican la profundidad de este concepto que la creación, por así decirlo, es parte de Él, Bendito es Su Nombre.
Aunque muchos personajes importantes trataron de explicar la profundidad de esto de muchas maneras diferentes, en su esencia, es un secreto, más allá de ser entendido por los seres creados. (Así como no puede entenderse el Infinito, tampoco podemos entender cual es parte de éste, por así decirlo. Reflexionemos profundamente al respeto, pues para el entendido bastan estas palabras). Por lo tanto, apegarse hasta tal punto no se logra mediante el entendimiento y el escudriñamiento intelectual, sino mediante una fe absoluta en Hashem y en las palabras de nuestros Sabios. Cuando frecuentemente conectamos nuestro pensamiento a esto, (sin intentar entender, sino mediante simple fe en el concepto), pronunciándolo verbalmente, de manera que este asunto esté regularmente en su mente y lengua, su grado de mitjalel será hasta este punto, y se sentirá parte de Hashem.
Repito y advierto que esto no debe tratar de intelectualizar en lo absoluto, porque no puede ser entendido. "Si su corazón corre" - presunción del corazón de tratar de entender - "regrese a su lugar" (Sefer Yetzirá 1:7), refiriéndose a la necesidad de fe simple en el asunto, hasta que sea entendido y revelado por el sentimiento del corazón, no mediante el consciente.
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El segundo aspecto, más elevado que el primero, es que debemos eliminar todo pensamiento ego centrista. Durante el primer aspecto, la persona está involucrada con su "Yo", aunque no lo ve como un ente hacia sí mismo. Estoy yo y está el Creador, y yo estoy cerca y apegado al Creador, pero siento que soy parte de Él, por así decirlo" Aquí hay un envolvimiento con el yo, aunque éste es un yo que es parte de Hashem. En el segundo aspecto, no hay nada involucrado con el yo (más que el exigido por la Torá), sino sólo con Hashem. Cuando la persona comienza a pensar sobre sí mismo, bien sea sobre una cualidad positiva o negativa que posea, bien sea de grandeza o humildad, debe eliminar el asunto de su mente, y volver a conectar sus pensamientos con Hashem, sólo tratando lo necesario con el yo para cumplir la Torá y realizar una rendición de cuentas espiritual diaria por un tiempo determinado. Aparte de eso, no debe tratar el yo en absoluto, sino sólo con su Creador.
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En un sentido más profundo, ignorar el yo significa ignorar todas las creaciones, porque éstas son grandes manifestaciones del yo (porque el mundo es un microcosmo); mejor dicho, sólo estamos involucrados con el Creador; pensamos en los seres creados únicamente como necesarios para realizar actos de bondad y otros. En esta etapa, no estamos agarrados por, ni atentos a nuestro "yo", por el contrario, nuestra alma está llena de Hashem. Si regularmente dejamos de pensar en las creaciones y pensamos en Hashem, sin pensar en ellas, sino en Hashem, nos liberamos del apego a las creaciones en general y el "Yo" específicamente, mereciendo ser absorbidos en Hashem. Este nivel es más elevado que el dvekut, porque con éste, el "yo" está apegado a Hashem. Sin embargo, en este nivel, no estamos involucrados con el "yo", sino sólo con Hashem. Esa es la absorción. Las cosas existen basadas en la percepción de los recipientes (creaciones), y cuando el recipiente no está involucrado, ni apegado a nada, es como si no existiera. Cuando la persona elimina sus pensamientos y el apego al "yo" y piensa en el Creador, el "yo" no existe. Entendamos esto, pues estas palabras son muy, muy profundas.
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Este aspecto tiene dos partes: (1) Contemplar la grandeza del Creador, Sus actos, y así consecutivamente; y (2) pensar sobre Su esencia. En esta parte, no puede haber meditación, sino más bien el simple pensamiento sobre la existencia del Creador, siendo este nivel más elevado que el anterior. Cuando la persona mantiene estos pensamientos constantemente, se puede aplicar el conocido principio que dice que la persona está donde están sus pensamientos. Estamos absortos en el objeto de nuestro pensamiento, y cuando pensamos únicamente en la existencia del Creador, estamos, por así decir, realmente absortos en Él. Para el entendido, estas palabras son suficientes. Debemos entender que esto significa despojarnos de ideas complejas y estar unidos a Hashem.
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El tercer aspecto es el apego al concepto de "Literalmente no existe otro más que Él", explicado por los sefarim hakedoshim, el cual debemos estudiar para entenderlo en profundidad. Esto debe satisfacer al entendido.
Todo lo dicho sobre estar mitjalel en Hashem ha sido mencionado con extrema brevedad. Los grandes personajes de la generación, quienes buscan la perfección total, necesitarán una explicación más larga y detallada. Nuestro único propósito ha sido exponer una chispa de esta gran luz, similar a las palabras expresadas por nuestros Sabios (Bereshit Rabá 39:1): "El Dueño del Palacio lo observó". Esta clase será suficiente para el entendido.
Fin, pero no completo.
Con la ayuda de Hashem, continuaremos ampliando sobre estos temas.
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